Eventos

septiembre 2017
Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930 

Imágenes

El canto de la muerte


del autor egipcio Tawfiq Al-Hakim. Dirección Alfonso Romera.
Espectáculo para adultos (1983)

En un pequeño pueblo del Alto Egipto dos familias campesinas, los Azaiza y los Tahauies, mantienen una rivalidad sangrienta desde tiempos remotos. La simplicidad temática que preside “El Canto de la Muerte” no se corresponde, en absoluto, con la extraordinaria complejidad manifestada en las actitudes y planteamientos de sus personajes.
La problemática generacional de lo viejo y lo nuevo constituye la matriz de la conducta de los personajes.
En ASAKER, madre de Uluán, la venganza por la muerte de su marido viene a convertirse en el eje central hacia el que se dirigen todas sus esperanzas: cumplir la venganza; mantener la rivalidad tradicional; salvar el honor de los Azaiza…    La vida que desea Asaker, vida que incluye la muerte como su contrario inseparable, no tiene nada que ver con los ideales progresistas que sostiene ULUAN, que entroncan directamente con una cosmovisión burguesa de la vida social, aprendidos, en cierto modo de memoria, en la Universidad de la capital: aplicar los adelantos técnicos experimentados en la capital al pequeño pueblo en el que nació. Se fundamentan así dos formas de valores, dos sensibilidades muy diferentes.
MABRUKA, cuñada de Asaker, mantiene con ésta una lucha constante por el poder dentro del clan Azaiza.
SEMEDA, hijo de Mabruka, ciego de nacimiento, será el instrumento que va a desencadenar la tragedia. En su corazón habita una radical alienación. Todas sus acciones parecen constituir actos mecánicos, meras proyecciones sin espíritu de una vida que no es suya. Es su mano la mano ingenua que realiza lo ideado por ASAKER, lo envidiado por MABRUKA y, probablemente, lo temido por ULUAN.
“El Canto de la Muerte” representa, en definitiva, la aparente sencillez de una situación preñada de patetismo, de dolor y sufrimiento inútil, de muerte sin resurrección. Tal vez esa sea la intención profunda: mostrar como en un pueblecito egipcio tiene lugar un ritual que todos nosotros vivimos cotidianamente en nuestro corazón, el canto de una muerte –la nuestra- que ni siquiera es capaz de redimirnos.

Luís Martínez de Velasco